Salud y solvencia financiera: las dos caras del bienestar colectivo

Cuando nos planteamos qué tipo de factores van a determinar los índices de bienestar a los que nos quedamos sujetos a lo largo de nuestro día a día, pronto nos percatamos de la sustancial relevancia de la que goza tanto la salud como el dinero. Ambos aspectos deben converger en su mayor grado de excelencia, garantizando que nos adherimos a aquellos servicios que van a velar por la estabilidad a largo plazo. En este orden de ideas, los sistemas de salud privados y las asesorías para autónomos destacan como dos recursos de gran valor en el mercado actual.

Isapre, contrata un seguro privado de salud

El sistema de salud se presenta como el eje de nuestro estado de bienestar, velando por la integridad física y psicológica de cada individuo. A pesar de que las instituciones públicas son un recurso de gran valor, la realidad es que muchas veces no llegan a brindar la cobertura que esperamos de ellas; razón por la que ponerse en manos de una Isapre se presenta como un paso en firme en la dirección del cuidado personal.

Las Isapres son las entidades de salud privada que existen en el país de Chile y, como cualquier otra región del mundo, se alzan como la máxima garantía de asistencia sanitaria en caso de necesidad. En lugar de tener que hacer largas colas en los centros públicos o, peor aún, tener que pasar una lista de espera interminable para recibir el tratamiento pertinente, estas empresas agilizan los trámites para que nos pongamos de inmediato en contacto con un doctor. Una cláusula esencial para todo individuo que vela por la diligencia en uno de los recursos más cruciales de nuestra vida.

Existen una gran variedad de entidades que se han radicado como referentes en este sector, brindando a la población una imperante libertad a la hora de escoger la que mejor encaja con sus necesidades específicas. No obstante, más allá de saber que son las isapres, resulta fundamental conocer los tipos de contrato que existen. De esta manera, obtenemos una rotunda claridad comercial antes de escoger la cobertura perfecta para nuestras exigencias.

En este orden de ideas, existen las isapres abiertas, destinadas a todas aquellas personas trabajadoras que deciden contratar el servicio; mientras que, por otro lado, encontramos las isapres cerradas, ligadas a empresas o grupos de empresas. Banmédica, Consalud, Colmena o CruzBlanca son algunos ejemplos de isapres abiertas y Chuquicamata, Fundación BancoEstado, Fusat o Ríoblanco forman parte del colectivo de isapres cerradas: una diferenciación que se adapta a nuestras posibilidades corporativas y económicas, garantizando en todos los casos un servicio de salud eficiente basado en el estado de bienestar social.

Control financiero, análisis de las cuentas para autónomos

Ser autónomo es uno de los mayores retos a los que se puede someter cualquier persona en el marco laboral, siendo el único responsable de la gestión de su tiempo y de su dinero. Por mucho que nos gustaría que fuese lo contrario, el Estado no siempre se muestra proactivo para brindar ayuda a los trabajadores por cuenta propia y, una de las pruebas más nítidas de ello, han sido las nuevas cotizaciones para los autónomos.

Mientras que la tarifa de autónomos se mantenía fija para todos los integrantes de este colectivo, en los próximos años pretende variar en función de los ingresos. De esta manera, algunos trabajadores habrán de asumir pagos de hasta cuatro cifras, muy por encima de los casi 300€ que tenían que pagar hasta la fecha. Cuando esto suceda, el control financiero va a ser un requisito todavía más relevante entre los autónomos, quienes deberían indagar hasta dar con aquellos profesionales del mundo de las finanzas que van a brindarles sus conocimientos como asesores.

Si bien es cierto que los autónomos son las personas más desamparadas en estos casos, también lo es que este sistema de asesoría es crucial para cualquier persona. Empresarios y trabajadores contratados se pueden nutrir del ahorro que estas figuras profesionales generan en las cuentas anuales, estableciendo así un grado de solvencia económica invaluable. 

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